La colonoscopía virtual en el contexto del screening del Cáncer Rectocotlónico
CThe New England Jowrnal Of Medicine, 2008:359:12:07

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Dr. José Rojman(*)

El papel de la colonoscopía virtual (colonografía por tomografía computada) (CV) en el screening de neoplasias rectocolónicas está siendo rápidamente develado a partir de nuevos diseños de estudios en los que se evalúa la capacidad de esta tecnología en relación con el gold standard representado por la colonoscopía óptica (CO).
Recientemente se publicaron los resultados de un nuevo estudio, conocido como ACRIN, cuyas siglas representan American College of Radiology Imaging Network. En esta publicación, 2531 personas asintomáticas (46% hombres), de más de 50 años de edad, la gran mayoría con riesgo promedio para cáncer colorrectal, fueron sometidas a CV utilizando como valor de referencia los datos proporcionados por la CO. La meta principal consistió en evaluar la capacidad de detección de adenoma o cáncer mayores de 10 mm, y como secundaria la capacidad de detectar lesiones colorrectales mayores a 6 mm.
La CV se llevó a cabo mediante el uso de tomógrafos multislice, de diversas marcas, con técnicas bi y tridimensionales a disposición de los radiólogos a fin de certificar convenientemente los hallazgos, y con medio de contraste para identificar restos de materia fecal que pudiesen confundirse con lesiones orgánicas. Los radiólogos no estaban especialmente entrenados en esta tecnología, más allá de los requerimientos de certificación usuales, a fin de reproducir las prácticas asistenciales habituales.
Entre los pacientes examinados se detectó un total de 374 adenomas o cáncer, de los cuales 128 adenomas o cáncer de más de 10 mm. se hallaron en 109 pacientes (lo que representa un 4% de la población estudiada). No hubo diferencias en el número de lesiones presentadas por pacientes de riesgo promedio, con respecto a aquellos que tenían historia familiar de cáncer.
La sensibilidad del método, por paciente (porcentaje de pacientes con lesión mayor a 10 mm detectada por CO y también por CV) fue de 0.90, mientras que la especifidad (porcentaje de pacientes que no presentaron lesiones en CO, y tampoco en la CV), fue de 0.86.
El valor predictivo positivo (vale decir, el porcentaje de pacientes con lesiones detectadas por CV que también fueron vistos por CO) resultó de 0.23 para las lesiones mayores a 10 mm.
En el caso de pacientes con lesiones de 6 mm, la sensibilidad de la CV fue de 0.78.
La sensibilidad por pólipo fue de 0.84 para aquellos de más de 10 mm, y de 0.70 para los de 6 mm, con valores intermedios para las lesiones entre 7 y 9 mm.
Un total de 13 adenomas de más de 10 mm (10 a 25 mm), y un cáncer de 10 mm, no fueron visualizadas en la CV a pesar de la detección por medio de la CO.
Por el contrario, 30 lesiones de más de 10 mm, en 27 pacientes, fueron descriptas por CV y no resultaron detectadas por CO. De estos 27 pacientes, se reevaluaron 17 pacientes con 18 lesiones por medio de una segunda CO, lo que resultó en el hallazgo de 5 lesiones que medían entre 9 y 35 mm.
A propósito de estos últimos resultados, en un editorial acompañando a este artículo (Fletcher RH: Colorectal Cancer Screening on Stronger Footing, New Engl J of Med, 2008;359,1285), se señala que la CV detectó un 17 % de pacientes con lesiones de más de 10 mm, pero que sólo 1 paciente entre 4 fue confirmado como portador de las mismas. Además, este autor puntualiza que se desconoce la capacidad de este método para revelar lesiones planas o deprimidas, que conforman un 10% del total de lesiones neoplásicas, las cuales no se describen en el artículo.
Con respecto a los medios técnicos utilizados, es de notar que la sensibilidad para la detección de neoplasias resultó idéntica ya sea que el examen primariamente se haya realizado con imágenes procesadas en 2D o 3D.
Como bien se destaca en publicaciones anteriores, la importancia de pólipos diminutos es cuestionable cuando se trata de screening de lesiones neoplásicas, de tal modo que este método aparece como razonable para tal propósito. A partir del hallazgo del 4% de personas con lesiones avanzadas en esta población, los autores deducen que de haber referido para colonoscopía óptica todos los pacientes que presentaron lesiones mayores a 5 mm., se hubiesen examinado un 17% con un método invasivo.
Este estudio resulta de gran importancia para fundamentar la utilización de la CV en el screening de cáncer rectocolónico, a propósito de su reciente inclusión en las guíasde las estrategias a utilizarse para este fin (Levin B et al, www.caonline.amcancersoc.org, March 5, 2008)

 

 

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