¿Cuáles son los caminos de la Psicología en la era de la biología molecular?

Dr. José A. Rojman
Carrera de Posgrado en Gastroenterología,
Universidad Nacional de Rosario

Se abrió la puerta y la Ciencia dijo: ¡Que pase el que sigue!

Y la Psicología se adelantó unos pasos…

La concepción que los médicos hemos adquirido acerca del proceso salud-enfermedad se basa en el escenario planteado por los conocimientos científicos y su aplicación práctica en el tratamiento de los pacientes. A partir del fascinante impulso proporcionado por los avances tecnológicos, nuestro razonamiento se dirige actualmente a tratar de entender los procesos normales y patológicos del organismo humano, y las probables soluciones a los problemas planteados, desde una perspectiva molecular.

En este contexto, y sostenido por determinadas tendencias en Psicología , reaparece como un fantasma la pretendida escisión cuerpo-mente. ¿Cómo se exploran, cómo se entienden, cómo se disecan los procesos mentales para acercarlos a los paradigmas actuales de la Medicina ? Este es un tema de especial interés para los médicos.

En efecto, resulta difícil para el médico práctico concebir la mente y sus enfermedades como pertenecientes a un campo independiente y desconectado del que está habituado a recorrer en su consultorio.

Es que desde la antigüedad el médico ha percibido la constante ingerencia de componentes psicológicos en la expresión de la enfermedad, superando la histórica desidia que las Facultades de Medicina han mostrado para impartir rudimentos de Psicología al estudiante. Escribe Freud que “el hombre enfermo es un ser complicado y nos advierte que tampoco los fenómenos psíquicos, tan difícilmente aprehensibles, pueden ser borrados del cuadro de la vida. El neurótico constituye una complicación indeseada para la Medicina … Pero existe y compete muy especialmente a la Medicina ” 1 .

Por ello, resulta notable la insistencia de algunos psicoanalistas en separar estos campos, la psique y el soma, que entiendo como irremediablemente unidos en un único envase humano, interaccionando en el mismísimo sustrato bioquímico donde se teje el drama del Homo Sapiens .

No obstante, los procesos psíquicos plantean un lenguaje y una problemática clínica diferentes a las del resto de las especialidades médicas. Pero la pretensión de parapetarse tras una conceptualización cerrada al embate de la investigación científica actual, no parece dirigirnos a un progreso en la comprensión de los intrincados y complejos procesos psicológicos. Más bien, parecería un vano intento ahistórico de colocar a la Psicología a buen resguardo de las miradas inquisidoras de la neurobiología.

En efecto, la subjetividad del ser humano no escapa al estudio de la ciencia. Hasta no hace mucho tiempo, la problemática concerniente a la psique humana era abordada no sólo por psicólogos, sino también por filósofos, artistas, escritores y teólogos. Freud irrumpe con un nuevo paradigma que plantea un esquema del psiquismo humano que se proyecta hasta nuestros días, y con una teoría de intervención terapéutica que no ha dejado de discutirse. Se trataba obviamente de un territorio vedado a las formas tradicionales de investigación. Sin embargo, nuestra ignorancia en una multiplicidad de temas nunca dejó de ser inspiración para la elaboración de hipótesis, las cuales deben ser necesariamente validadas una vez que hallemos la metodología adecuada, y aún cuando los exegetas de Lacan encuentren esta afirmación como irredenta.

Y es que el mismo Freud expresa decididamente que “dada la íntima conexión entre las cosas que diferenciamos en físicas y psíquicas, puede predecirse que llegará un día en que se abrirán caminos de conocimientos… desde la biología de los órganos y la química hasta el campo de fenómenos de las neurosis” 1 .

Más aún, es el modelo de la psiconeuroinmunología el que resulta particularmente atractivo para cumplir con este propósito, fogoneado por el desarrollo de la neurociencia. Parece inevitable que los fantasmas lacanianos acabarán por tener una representación bioquímica, reeditando el éxito que permitió el recorrido desde la teoría hipocrática de los humores hasta la biología molecular actual.

Curiosamente, Eric Kandel, premio Nobel de Medicina y Fisiología del 2000 por su descripción de la base molecular de la memoria (y apasionado estudioso del psicoanálisis), cursando su último año en Medicina, le propuso a su tutor en la Universidad de Columbia hallar la localización cerebral del inconsciente, el ego y el superego freudianos 2 . Más allá de la ingenuidad de la propuesta, Chambers se pregunta, comentando esta anécdota, si Freud, actualmente, no hubiese explicado la conformación del aparato psíquico en términos de genes y expresión genética 2 .

 

El mismo Kandel asevera que no existen ya dudas de que la psicoterapia resulta en cambios cerebrales detectables 3 , basado en la evidencia surgida por el amplio campo abierto por las neuroimágenes y la neurobiología en lo que respecta al estudio de la génesis, diagnóstico y tratamiento de las afecciones de la esfera mental. Dicho de otro modo, cualquier grand theory acerca de la psique humana tendrá que dar cuenta precisamente de estos hallazgos, ya que incluso existen sustanciales aportes respecto a los correlatos bioquímicos e imagenológicos de las emociones. Es dable pensar, entonces, que la estructura psico-social de la persona se traduce en alteraciones de su sustrato biológico, posibilitando de esta manera su estudio.

Esta postura, sin embargo, no desconoce las otras fuentes de investigación donde ha abrevado la Psicología durante décadas, pero esto no invalida, a mi juicio, lo anteriormente expresado. No ignoramos que la psicoterapia puede asemejarse al trabajo del artesano, que no necesita publicar sus resultados. Igual proceso se vive en el resto de la Medicina : en la consulta médica, los aportes de la biología actual conviven con los datos recogidos por la Semiología , disciplina que indudablemente conlleva una enorme cuota de artesanía por parte del médico, y se tiñe de lo inefable que plantea la problemática del paciente.

Existen, a no dudarlo, tremendas barreras para la investigación de este campo, pero también surcos por los cuales hubiese podido colarse la investigación de las intervenciones psicoterapéuticas en su declamado “imposible” camino a la ciencia. Es que el encuadre de esta disciplina en una adecuada doctrina de validación científica hubiese constituido un pasaporte, una exhibición apropiada en la vitrina a los efectos de poder ser medida, analizada, discutida y comparada. No parece haber otro camino para ganar respetabilidad profesional. Precisamente, un dato a favor de esta opinión es el número creciente de publicaciones al respecto 3, 4 , una de las cuales constituye una reciente y apasionante revisión sobre este tema, firmada por Amir y col. 3

Fatalmente, en el campo de las disciplinas humanas también debe recurrirse a la metodología científica. Lo contrario sería sustraerse al avance de la Psicología , negar los cuestionamientos, e imposibilitar el hallazgo de respuestas y explicaciones, por provisorias que ellas sean. ¿Cómo elaborar nuevas teorías, cómo validarlas, cómo armar nuevos paradigmas y opciones de intervención psicoterapéuticas? Necesariamente, para indagar en la mente, se debe superar el terreno de lo meramente argumental y especulativo, sin abandonarlo.

Es muy difícil que el psicoanálisis y demás escuelas o corrientes psicoterapéuticas puedan soslayar indefinidamente estos temas. Aquellos que comparan este objeto de estudio al principio de incertidumbre elaborado por la física cuántica, deberían considerar que esta situación se asemeja más a un enunciado teológico, donde un campo vedado, dogmático, infranqueable a la comprensión humana, parece impedir la evolución del entendimiento y la investigación. Desde esta perspectiva, refugiadas en aquella porción del lenguaje que carece palabras y que no puede ser analizada 5 , las construcciones teóricas de la psicología solamente pueden percibirse como ciertas mientras uno se desplace y acepte los postulados dentro de ese sistema.

Referencias

1. Freud S. Obras completas , Editorial Biblioteca Nueva, Madrid, Tomo VIII, pág. 2941, 1974

2. Chambers DA. Book Review: In search of memory: the emergence of a new science of mind .

N Engl J Med 355: 1745, 2006

3. Amit E, et al . Toward a neurobiology of psychotherapy: basic science and clinical applications. J Neuropsychiatry Clin Neurosci 17: 145, 2005

4. Linder DEJ . How psychotherapy changes the brain – the contribution of functional neuroimaging. Mol Psychiatry 11: 528, 2006

5. Rojman JA. Cartas de lectores: Sobre el ajetreo psicosomático . Rev Méd Rosario 73:52, 2007

 

 

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